domingo, 6 de diciembre de 2015
La planificación, depuración y control de los procesos de
trabajo, lo que se conoce como gestión por procesos constituye una óptima
estrategia de mejora de la calidad, puesto que sirve para aumentar el
rendimiento y la capacidad de las organizaciones. Por otro lado, la gestión de
procesos permite indagar de forma regular sobre la calidad que percibe el
cliente y las posibilidades de mejorar el servicio que recibe. La calidad
percibida por el cliente está directamente relacionada por la forma en que la
organización realiza todas sus actividades: contratación, mantenimiento,
control del servicio, gestión de la documentación, formación del personal, etc.
Por este motivo, un enfoque de la gestión de calidad dirigida a los procesos es
toda una garantía de eficiencia y consecución de rápidos y óptimos resultados
en los indicadores de calidad.
La
implantación de la gestión de procesos se ha revelado como una de las
herramientas de mejora de la gestión, y por lo tanto de la calidad, más
efectivas y válidas para todo tipo de negocios, empresas, compañías y
organizaciones. Todas las actividades de las empresas, desde la planificación
del circuito de compras hasta la forma de gestionar una reclamación, pueden
considerarse como procesos. Por lo tanto, para que una empresa pueda operar de
manera eficaz es necesario que identifique y gestione numerosos procesos interrelacionados
entre sí, de manera que dichos procesos se ayuden mutuamente y, en la medida de
lo posible, la finalización de cada uno de ellos aporte valor añadido al
siguiente.
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